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sábado, 24 de octubre de 2009

Colombia asegura que la mayoría de los vuelos del narcotráfico salen de Venezuela


El Gobierno de Colombia aseguró hoy que la mayoría de los vuelos del narcotráfico con destino a Centroamérica y Estados Unidos sale de Venezuela, y se declaró preocupado por la posibilidad de un "tráfico libre de aeronaves por territorio venezolano".

El ministro colombiano de Defensa, Gabriel Silva, señaló hoy en una conferencia de prensa que el número de trazas detectadas que salen de Colombia es "bastante marginal". "Desafortunadamente, la mayoría de las trazas detectadas y que terminan en la zona de Honduras, como quedó confirmado con ese avión que llegó allá, pasan por territorio venezolano y eso nos preocupa", dijo.

Silva se refería a una avioneta de matricula venezolana que el pasado 18 de octubre aterrizo en una carretera del norte de Honduras y que, al parecer, transportaba drogas. Asimismo, subrayó que el esfuerzo de las autoridades colombianas ha logrado frenar de manera significativa el tráfico de drogas por vía aérea, por lo que el principal desafío ahora es detener el transporte ilegal de narcóticos por el mar en lanchas rápidas y "semisumergibles". "Nos preocupa muchísimo la posibilidad de casi un tráfico libre de aeronaves por territorio venezolano hacia Centroamérica", puntualizó.

El Gobierno venezolano ha rechazado como "cínicos" los informes estadounidenses que sitúan a su país entre los veinte mayores productores o plataformas de narcotráfico en el mundo.

Un informe presentado en septiembre pasado en Washington por el Departamento de Estado de EEUU establece que Bolivia, Venezuela, y Birmania, no han declarado "de manera demostrable" su respeto por los acuerdos internacionales contra las drogas, ni han tomado medidas contra este flagelo.

jueves, 15 de octubre de 2009

Crónica de la esposa de un soldado de Colombia

Medio día. Salgo de un ascensor del Hospital Militar de Bogotá y encuentro en la pared un letrero que dice: “HERIDOS EN COMBATE”. Jamás pensé que mi esposo, el Coronel Luis Alfonso Plazas Vega, 17 años después de haberse retirado del Ejército, iba a estar en este pabellón. La verdad es que este es otro tipo de combate, diferente a los que él libró estando activo.

Este es un nuevo tipo de combate que está siendo muy fructífero para LOS ENEMIGOS DE COLOMBIA: ¡EL COMBATE JURÍDICO!

Entro a la habitación y encuentro a mi marido profundamente dormido. Esto me hace ser más consciente de que él está realmente herido. El es un hombre hiperactivo, lleno de energía. No es normal que duerma a esa hora. Obviamente, está en un tratamiento contra la ansiedad y el pánico, y las medicinas que toma le obligan a que su mente descanse.

En el silencio de la habitación y con la mirada sobre la ciudad, siento el deseo de plasmar mis pensamientos y decido sentarme a escribir lo que está pasando por mi mente. Es muy diferente la perspectiva de una hija y la de una esposa.

Pero muy pronto me di cuenta: ME HABIA CASADO CON UN PATRIOTA. ¡SÍ, UN PATRIOTA! Uno de esos que estudiaba uno en el colegio en una materia que se llamaba HISTORIA PATRIA que según entiendo ya no existe en los colegios de Colombia. ¡LOS PATRIOTAS EXISTEN! ¡YO ME CASÉ CON UNO DE ELLOS!

Empecé a darme cuenta de qué es lo que realmente significa para un soldado de Colombia su país, su patria, cómo se preocupa por ella y como la quiere. Entendí lo que significa el juramento que hace cuando el es graduado como oficial y promete “no abandonar a nuestros jefes, superiores ni compañeros en acción de guerra, ni en ninguna otra ocasión”.

O cuando reza la oración patria y dice: “Colombia, Patria mía, te llevo con amor en mi corazón, creo en tu destino y espero verte siempre grande respetada y libre”. O cuando dice: “¡Ser soldado tuyo es la mayor de mis glorias, mi ambición más grande es la de llevar el título de colombiano y llegado el caso morir por defenderte!”. Cuando dice todo eso, el soldado colombiano está absolutamente convencido de ello. Y así lo demostró mi esposo a través de una brillante carrera militar.

El es un enamorado de su vocación. Porque ser oficial del Ejército colombiano no es un empleo, es una vocación. Así como los sacerdotes dejan todo por servir a DIOS, EL MILITAR deja todo para servir a su PATRIA. Y eso lo saben todas las mujeres y esposas que tienen por compañero a un soldado de Colombia. Algunas viudas y otras con sus compañeros secuestrados desde hace más de 10 años lo saben. Otras, frente a su hogar y sus hijos, mientras sus maridos están en los lugares más recónditos de este país, luchando por la tranquilidad de los colombianos, también lo saben.

Por eso ese 6 de noviembre de 1985, cuando el grupo terrorista M-19 decide tomarse las altas Cortes para secuestrar a la justicia y juzgar a un presidente de Colombia, no sólo mi esposo, sino todos los militares que por orden presidencial fueron a rescatar a los magistrados, también iban a cumplir esa consigna de “¡llegado el caso morir por defenderte!”.De hecho algunos murieron. Fueron once los fallecidos en esos dos días, entre policías y militares. Y hubo más de 50 heridos.

Yo quisiera saber, si fuera de sus familiares, alguien en Colombia recuerda a alguno de esos héroes. Ellos rescataron por lo menos a 260 personas, entre ellos a 42 magistrados. ¿De qué valió?

Mientras escribo tengo el televisor puesto sin volumen y, cuando levanto la mirada, veo en la pantalla al senador Gustavo Petro, ex guerrillero del M-19, si así se le puede llamar. El está en la Plaza de Bolívar rodeado de seguidores, participando como precandidato presidencial para las elecciones de 2010.

¡Cómo me duele el alma, cómo me duele el corazón, cómo me duele la injusticia! ¡Cómo me duele la inversión de valores! ¡Cómo me duele la ingratitud de un país! ¡Y cómo me duele la indolencia de la gente! Llevamos dos años de amargura desde cuando mi esposo fue detenido injustamente y sin pruebas, sólo por ser considerado “persona peligrosa para la comunidad” por una fiscal que no tenía ni la menor idea de lo que es una operación militar, como la del 6 y 7 de noviembre de 1985 en el Palacio de Justicia, realizada para enfrentar un asalto terrorista. Esa fiscal estima que lo que allí hubo ese día fue una “retención de algunos magistrados”.

Mientras tanto, el señor que aparece en la pantalla, por sentencia del 15 de mayo de 1992, fue condenado por una juez sin rostro por los delitos de rebelión, terrorismo, secuestro agravado, homicidio, lesiones personales, falsedad en documentos e incendio. Sin embargo, él no pagó un sólo día de cárcel.

El Gobierno de entonces, se apresuró a citar a sesiones urgentes al Congreso para amnistiar a esos asaltantes. Mientras tanto, nosotros llevamos dos largos años en que la vida nos ha robado la libertad y la calma, por culpa de una fiscal y de una juez.

Recuerdo momentos como la inesperada muerte de mi hermana menor, cuando tuve que ir sola a Medellín porque mi esposo estaba detenido hacia diez días. Ese es un duelo que no he podido hacer porque la vida me ha atropellado con tanto dolor y angustia que no he tenido tiempo para hacerlo.

También recuerdo el triste momento en que murió mi suegro, cuando la juez no le permitió a mi esposo ser llevado al Hospital Militar a despedirse de su padre. Tampoco hemos podido disfrutar de momentos felices como el nacimiento, hace tres meses, de nuestro primer nieto, fuera del país, ya que mis hijos tuvieron que irse de Colombia. Tuvieron que irse por amenazas desde cuando ese soldado con vocación de servicio al país decidió enfrentarse a los narcotraficantes en su calidad de Director Nacional de Estupefacientes, en busca de un mejor país.

Recuerdo el día de ayer cuando tampoco pudimos estar con ellos en un momento tan importante para nuestra formación religiosa como es recibir el sacramento del bautismo. Reflexiono y pienso.

Todo esto parece el mundo al revés. Colombia definitivamente no tiene memoria. ¿Quién ha cambiado la historia verdadera? ¿Quién inventó la nueva idea de que hay que acabar con los defensores de la patria? Creo saber quiénes son. Pero es mejor que usted, lector, haga su propio análisis.

Ellos tienen una gran responsabilidad ante los colombianos y especialmente ante sus propios hijos, ante sus mismas descendencias quienes seguramente vivirán en este país. ¿Será que es muy difícil juzgar sobre la verdad verdadera?

Pienso en los vecinos de habitación aquí en el Hospital Militar. Todos son muchachos que están comenzando a vivir y ya están heridos, algunos quedaron mutilados. Algunos perdieron sus piernas, otros perdieron sus brazos. Todo ello por ser soldados de Colombia.

¿Es muy tarde para decirles que eso no vale la pena? ¿Que se los dice una mujer de más de 50 años que ha vivido al lado de un soldado de Colombia? No, no quiero decirles eso, a pesar de todo lo vivido.

La Patria vive un momento difícil, es cierto. ¡Pero sus enemigos no la vencerán mientras haya soldados de Colombia!

Por : Thania Vega de Plazas
Esposa del coronel (r) Luis Alfonso Plazas Vega.

Cualquier parecido con la realidad peruana, no es casualidad...

miércoles, 2 de julio de 2008

INGRID LIBERTAD

RESCATAN A INGRID BETANCOURT Y OTROS TRES REHENES


El Ejército de Colombia ha rescatado sanos y salvos a la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, a tres estadounidenses y a once militares secuestrados por la guerrilla de las FARC en el departamento del Guaviare, ha anunciado el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.

El funcionario señalo en una rueda de prensa que la ex candidata presidencial colombo-francesa, cautiva desde febrero de 2002, y los contratistas estadounidenses Thomas Howes, Keith Stansell y Marc Gonsalves, secuestrados en 2003, fueron liberados en un campamento de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en ese departamento selvático del sur del país.

Añadió que los rehenes liberados son trasladados en helicópteros hacia San José del Guaviare, capital de esa región. "Esta operación que se denominó 'Jaque', no tiene precedentes y deja muy en alto la calidad y el profesionalismo de las Fuerzas Militares colombianas", señaló Santos.
"Mis felicitaciones muy sinceras a nuestros hombres de la Inteligencia del Ejército", añadió el ministro, que felicitó a los generales Freddy Padilla, comandante de las Fuerzas Militares, y Mario Montoya, comandante del Ejército, por la operación de rescate.

Subrayó que "el país y sus seres queridos no tendrán cómo agradecerles semejante operación de rescate", que llevaba más de un año en ejecución.

Betancourt, los tres contratistas estadounidenses y los once militares serán trasladados más tarde de San José de Guaviare a la base aérea de Tolemaida, en el departamento de Tolima, a menos de 190 kilómetros de Bogotá.

domingo, 6 de abril de 2008

UBICAN PRISIÓN DE INGRID BETANCOURT



El Ejército colombiano tiene localizada en el área selvática de Tomachipán, 70 kilómetros al sudoeste de esta capital provincial, el lugar en donde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), mantienen secuestrados, entre otros, a la ex candidata presidencial franco-colombiana Ingrid Betancourt y a tres ciudadanos estadounidenses, dijeron aquí a El Nuevo Herald fuentes militares y campesinos de la región.

Adicionalmente, la Fiscalía de Colombia capturó en un suburbio del sur de Bogotá a Helver Uriel Rodríguez Cruz, un médico de las FARC que recientemente examinó a Betancourt y llevaba consigo un informe sobre su delicado estado de salud según el cual ella padece dos tipos de "paludismo (falsiparum y vívax), desnutrición grado uno, gastritis crónica con reflujo del esófago, irritación del colon y dolor agudo a nivel hipocondrio derecho y hepatomegalia [crecimiento del hígado]''.

Rodríguez, se informó, es el médico del frente de guerra número uno de las FARC, comandado por alias "Cesar''. Fuentes de la Fiscalía General aseguran tener de tiempo atrás información de él como encargado de practicar abortos entre las guerrilleras que resultan embarazadas.

Médicos particulares consultados por diversos medios de comunicación han dicho que, de acuerdo con el informe capturado, Ingrid Betancourt podría sufrir en breve fallos cardíacos y renales, desarreglos en el sistema nervioso central e, incluso, la muerte.

Lorenzo Delloye, hijo de Ingrid Betancourt, de 18 años, leyó el viernes en París un escrito suyo dirigido a ella en el que le dice: "Mamita bella, mamita linda, te quiero contar varias cosas'' y advirtió que "o salvamos a mi madre, o salvamos a los secuestrados, o yo entierro a mi madre''.

La ubicación de Ingrid y los norteamericanos en la región de Tomachipán coincide con informaciones suministradas aquí a periodistas por el sacerdote católico Manuel Macera, quien lleva 20 años recorriendo la región.

El caserío de Tomachipán, a orillas del paradisíaco río Inírida, tiene 300 habitantes y pertenece al municipio de San José del Guaviare. Sólo se puede acceder en avionetas que tardan 40 minutos en llegar desde aquí y son controladas por la Aeronáutica Civil y las fuerzas militares.

El sacerdote Macera reveló que en la región selvática de La Paz, cercana a Tomachipán [ambas en el departamento de Guaviare], un guerrillero le dijo que Ingrid Betancourt realmente estaba gravemente enferma y que la organización narcoterrorista buscaba "un médico por los lados de Tomachipán para que la atendiera''.

"Me encontré con guerrilleros en el casco urbano [de La Paz] y me acerqué a saludarlos y uno de ellos me dijo: "Oiga, padrecito, ore por nosotros, ore por Ingrid porque está muy mal, solamente le digo que está muy mal''.

Macera reveló que por su propia cuenta determinó que "en La Paz no hay medicamentos para el paludismo, la leishmaniasis, no hay droga''.

Dos campesinos recomendados por una fuente militar fueron consultados en esta ciudad por El Nuevo Herald y aseguraron haber visto a guerrilleros cargando con una mujer demacrada que ellos consideran es Ingrid Betancourt.

También aseguran que en febrero pasado vieron "cerca a Tomachipán'' a los tres norteamericanos que las FARC tienen en su poder desde hace seis años.

Estas y otras versiones sostienen que los tres estadounidenses han permanecido encadenados cerca a un caño próximo a esa pequeña población amazónica.

EEUU ofrece $5 millones por información que permita el rescate de los contratistas militares Keith Stansell, Marc D. Gonsalves y Thomas R. Howes, secuestrados por las FARC el 13 de febrero del 2003.

Hacia el pasado 20 de marzo, otros campesinos dicen haber visto cuando los secuestradores cargaban a Betancourt en inmediaciones del caserío de El Retorno (Guaviare). Uno de ellos declaró a periodistas locales que le había tocado la mano para animarla.

"porque la había visto muy deprimida, muy mal, triste, como sin ganas de vivir, muy pálida, muy delgada, porque al parecer no quiere comer''. En diciembre pasado el Ejército situó en Tomachipán cerca de 200 hombres de la Brigada 22, que tiene sede en esta ciudad.

Este sábado, continuaba aparcado en Bogotá un avión ambulancia Falcon-500 enviado por el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, para que atienda en cautiverio a Ingrid Betancourt y, en la medida de lo posible, la recoja para llevarla a un hospital.

No obstante, al parecer, no hay comunicación con el grupo terrorista para convenir la entrega de secuestrados enfermos o facilidades para que sean atendidos en cautiverio por médicos franceses.

Este domingo, se esperan "marchas blancas'' en las principales ciudades de Francia para reclamar por la vida y la libertad de los secuestrados en Colombia.

El Nuevo Herald