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martes, 25 de noviembre de 2014

Con el perdón de mis amigos burócratas....

Usualmente decimos que para lograr lo que cientos de políticos y filósofos llaman justicia social hay que subirle los impuestos a los más adinerados para que se de una forma el reparto más equitativo de las ganancias.

Viendo un poco de historia, podemos determinar cuáles fueron las causas de la caída de la unión soviética, qué es lo que causó que una superpotencia mundial cayera de manera tan abrupta. Pues una de causas fue la existencia de una clase burócrata cuyo oficio era el de medir quien tenía menos ingresos y quien más y de esa forma sacarle dinero a los adinerados para dárselos a los menos adinerados, consiguiendo como consecuente un “reparto más equitativo de los bienes”.

Pero esto tiene su precio ya que es necesario alimentar y mantener a ese ejército de burócratas. Y ahí tenemos un problema, ese ejército de burócratas no va a producir nada pero si va consumir, de esa manera generar un déficit fiscal enorme. Esta es precisamente una de las causas de la caída de la unión soviética: muchísimas personas vivían en base al Estado y no producían nada. 

Ahora, volviendo al tema del impuesto al rico, esta es la conclusión a la que llego por la cual la idea robinhodiana - por más noble que sea de que el Estado debe sacarle dinero a los ricos para darle a los pobres - solo nos dará perdidas a todos, tanto ricos como pobres.

Y es que para que el Estado logre repartir el dinero más equitativamente necesita financiar un ejército de burócratas que no aportan nada al país, sino que consumen, cuando en realidad, en "lo no visto" según Bastiat ese rico podrá usar ese dinero para generar más puestos de trabajo y mas riqueza sobre la cual aportará al Estado a través de sus impuesto, todo esto como reitero sin tener que financiar un ejército de burócratas.

El contenido de este post es un resumen de un artículo publicado por Taringa

lunes, 8 de marzo de 2010

Pedro Pueblo paga Impuestos...

Pedro, que trabaja en una pequeña empresa, gana mil soles mensuales y de su sueldo, cada mes le descuentan ciento cincuenta soles por Impuesto a la Renta, además de otros descuentos que no tienen naturaleza tributaria. Este es el primer contacto de Pedro con el sistema tributario.

Por cierto, si Pedro fuera afortunado y ganara más dinero, tendría que pagar más Impuesto a la Renta, no sólo por la cantidad de sueldo, sino porque se le aplicaría tasas más elevadas. Es decir, en el país el trabajador que más gana, paga mucho más por concepto de Impuesto a la Renta.

Cuando Pedro cobra su sueldo va al mercado a comprar arroz, aceite, azúcar, leche y otros alimentos necesarios para la subsistencia de su familia. Como su hijo está algo resfriado, pasa por la farmacia a comprar un blíster de antigripales. Recuerda entonces que a su menor hijo - que asiste a una escuela pública - le han pedido un cuaderno nuevo, por lo que se dirige a la librería a comprar el cuaderno.

Lo que Pedro no percibe es que por cada diez soles que ha gastado comprando los productos que necesita, ha pagado aproximadamente dos soles por impuestos.

Cuando llega a casa, su esposa le recuerda que está por vencer el pago de arbitrios y los predios, por lo que se dirige a la Municipalidad de su distrito a pagar los árbitros y el impuesto predial que le corresponde.

Y así Pedro sigue con su peregrinaje hasta quedarse sin sueldo. Lo que no se ha dado cuenta Pedro es que en cada compra ha ido entregando algo de su sueldo al Estado a través de los tributos. Y en este caso no hay forma de evadirlos.

Otra cosa que no percibe Pedro, como consecuencia de lo primero, es que las calles por donde camina, las pistas por donde se desplaza en microbús a su trabajo, el hospital donde se atendió a su esposa cuando dio a luz a su menor hijo, la Escuela pública a la que asiste su menor hijo, el policía y el sereno que persiguieron y capturaron al ladrón que le quitó el celular, la ambulancia de los bomberos que acudió a su rescate cuando el microbús en que transitaba chocó, etc, son solventados con los recursos que recauda el Estado a través de los impuesto.

Pedro no se siente participe en la construcción de la calle, la pista, el hospital, la escuela o en el servicio que le brindó el bombero, el policía y el sereno.

Es hora de que la SUNAT, que hoy saca los dientes y se muestra represiva, comience a generar cultura tributaria en la población, no mediante la represión, sino con el arma de la información.