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lunes, 23 de mayo de 2016

UNAS CHELAS PRO CONCENTRACION A propósito de las reformas al ISC



Durante las últimas semanas, a propósito de la aprobación en el Congreso de una modificación al sistema de aplicación del ISC a la cerveza, se ha iniciado una campaña de desinformación que partió del vice ministro de economía y fue secundado por COMEX, una Asociación con RUC dado de baja y una serie de “opinólogos” rentados.

En este espacio trataremos de ir desatando las falacias de cada uno de los actores antes indicados, pero primero veamos de qué estamos hablando.


 ¿QUÉ PROPONE EL CONGRESO?

Veamos que propone el Congreso. Pues son dos cosas, primero retornar al sistema aplicado hasta mayo de 2013, es decir eliminar en la escala de las cervezas (0°-6°) el sistema del monto fijo de S/.1.25 por litro, manteniendo el sistema de 30% sobre el valor de la cerveza. ¿Se elimina con esta propuesta la aplicación del impuesto en función al grado alcohólico? Por cierto que no. Es más, este cambio lo que hace es retornar al sistema que existía hasta antes de la reforma del 2013.

Pero entonces, si ya se aplicaba el sistema impositivo sobre el valor, ¿cómo estaba funcionando? Pues con el sistema anterior, al cual se propone retornar, el consumo de alcohol ilegal en el Perú se había reducido de 50% a 27% y seguía bajando. Existía competencia en el mercado de la cerveza, en el cual cuatro empresas competían por precios. La recaudación se incrementaba entre 10% y 12% anual.

Entonces cómo se entiende que existe oposición al retorno al sistema de aplicación del ISC? Sencillamente la propuesta se está enfrentando a un gran monopolio que no quiere que nada afecte su nivel de concentración en el mercado y el MEF le sigue la comparsa, porque fue gracias a ellos que a través de un Decreto Supremo expedido el 2013, modificó el sistema impidiendo el ingreso de competencia y favoreciendo una mayor concentración.

Pero en el caso de las cervecerías artesanales que son pequeñas, porque se opone? Sencillamente porque para Backus no existe enemigo pequeño. Todos deben desparecer. Es su política.

HACIENDO CAJA CON EL ISC

Históricamente el impuesto selectivo al consumo ha tenido como propósito desincentivar el consumo de algunos productos. Así, se aplica el referido impuesto a los cigarrillos por la externalidad negativa que tiene que asumir el Estado, también se aplica al combustible por los efectos contaminante de éstos y, por cierto, también a las bebidas alcohólicas por la externalidad negativa que generan.

¿Qué caracteriza a todos estos productos? Pues que la demanda de los mismos es inelástica; es decir, las personas no dejan de consumir los productos porque se aplica un impuesto alto, bajo, rojo o azul. Lo que ocurre cuando se modifican las tasas, es que el consumidor migra hacía otro producto de las mismas características. En consecuencia, cualquier modificación tributaria solo recompone el mercado, mas no modifica sustancialmente el consumo.

Un ejemplo claro de este comportamiento del consumidor se da en los cigarrillos. El consumo de cigarrillos no ha disminuido por efecto de la política tributaria del Estado, sino por algo mucho más eficaz: las fotos de personas con cáncer al pulmón en las cajetillas y restricciones a fumadores en establecimientos públicos.

Es por ello que cuando se aplica una política tributaria con incidencia en el impuesto selectivo, hay que tener mucho cuidado, pues se puede terminar induciendo al consumo de productos de contrabando, generándose un mercado negro incontrolable.

Es más claro el caso del combustible, mientras más elevas el impuesto, los consumidores migran rápidamente hacia combustibles más baratos, es decir los más contaminantes. Pero cuando el consumidor llega al producto más barato y se encuentra con precios prohibitivos debido a la alta carga tributaria, terminan recurriendo al contrabando, con las consecuencias que ya conocemos.





En el caso de las bebidas alcohólicas, la cerveza es el producto más barato. Pero si se aplica un sistema tributario que impone una barrera de acceso a un mercado altamente concentrado, desaparece la competencia y el único productor comienza a elevar sus precios.

Los eleva sistemáticamente, hasta que el consumidor, al igual que lo que ocurre con el combustible, no encontrando otra bebida alcohólica legal más cómoda, migra a bebidas ilegales que por lo general provienen del contrabando.


Es entonces cuando, debido a un sistema tributario equivocado, nos volvemos a colocar del lado del contrabando y el monopolio cervecero. Al igual que ocurre con los CDs piratas, mientras más se aproxima el precio de la bebida formal a la informal, se desincentiva el consumo de bebidas alcohólicas ilegales y/o de mayor grado alcohólico… es la mejor forma de combatir la externalidad del alcohol…



Así las cosas, cuando el Estado trata de justificar el incremento de tasas tributarias para disminuir el consumo de determinados productos, el objetivo real de la medida no es otro que “hacer caja” por las perforaciones presupuestales que han llevado a un mayor déficit fiscal. No interesa entonces la externalidad, ni que los más pobres migren hacia bebidas alcohólicas ilegales.


PRIMER SHOT

En este punto cabe desnudar la PRIMERA FALACIA que se ha venido difundiendo en medios: “el proyecto aprobado en el Congreso reducirá la recaudación en 200 millones”. FALSO, pues la recaudación histórica por concepto de ISC a la cerveza es de 2,000 millones de soles y año a año se incrementa en 6%, es decir 120 millones. Pero además, como el proyecto promueve pequeños emprendimientos de cerveceros artesanales, el Estado percibirá mayores ingresos no sólo por concepto de ISC, sino también por Impuesto a la Renta e IGV. Un análisis tan simplista y miope como el que simula el Vice Ministro de Economía no resiste el menor análisis.




Si realmente el Estado utilizara lo recadado por Impuesto Selectivo al Consumo para disminuir la externalidad negativa generada, hubiera sincerado hace rato la caja y separado los ingresos por este concepto para ser utilizados exclusivamente para esa finalidad. No lo ha hecho ni lo hará. Todo lo recaudado por selectivo pasa a la misma caja de donde se pagan desde sueldos hasta obras, pasando quizás por algunos chocolates Godiva.


A manera de conclusión, podemos decir hasta aquí que el objetivo real del Impuesto Selectivo al Consumo no es desincentivar el consumo de algún producto, tampoco es conseguir recursos para combatir la externalidad negativa, el objetivo real no es otro que hacer caja para gastar en todo y, en la actual coyuntura, para tapar el gigantesco déficit fiscal que heredará el próximo gobierno. 

domingo, 19 de octubre de 2014

ENTRE CERVEZAS, TRAGOS "BAMBAS" Y “CÁMARAS DE GAS”…


En el Perú existe concentración de mercado en una sola empresa cervecera (96%) y  las cervezas de mayor consumo son las populares de bajo precio. Asimismo, según estimados de Euromonitor, la tercera parte de las bebidas alcohólicas del Perú son informales de mayor grado alcohólico y según Apoyo Consultoría en el año 2013 dicha cifra ha subido de 32% a 34%. Finalmente, quienes están más expuesto a consumir bebidas informales de mayor grado alcohólico son los más pobres y lo jóvenes.

Un mercado concentrado es proclive al abuso de la posición de dominio en perjuicio de su competencia y de los consumidores finales. La política fiscal entonces debe estar orientada a generar competencia. Países con mercados concentrados como Colombia, México y Chile, combaten la concentración de mercado generando competencia con un sistema  Ad Valorem, como el que teníamos hasta mediados del año pasado.

Entretanto, la gran cantidad de países europeos, donde no existe concentración de mercado en un productor, sino todos compiten en igualdad de condiciones y se distribuyen el mercado en función a calidad y tipo de cerveza, se aplica un sistema específico, como el que equivocadamente se aplica en el Perú de manera alternativa.

El efecto de la competencia se puede dar por calidad o por precios. Sin embargo, en el Perú, tratándose de cerveza cuya composición es sencilla y de un mercado concentrado, es decir con dos o tres productores, no es eficiente una competencia por calidad, sino una competencia por precios, como la que se vino dando hasta mayo del año pasado.

Por otro lado, una política fiscal eficiente debe estar orientada a atacar fiscalmente y en mayor nivel los efectos nocivos del alcohol en licores de mayor grado alcohólico. Pero lo que vemos es que en el modelo actual, la incidencia del tributo sobre las cervezas es mucho mayor que el de otros licores de mayor grado alcohólico.

Dicho esto, es lógico concluir que si aplicas un sistema que castiga a la cerveza de menor precio, impidiendo la competencia por precios – como está ocurriendo desde mayo del año pasado - no sólo se agudiza el problema de concentración de mercado, sino que se potencia la externalidad que se pretende combatir. Y esto último, por cuanto los más proclives a caer en el alcohol ilegal de mayor grado alcohólico son los más pobres y los más jóvenes.

Las persona de escasos recursos (pobres y jóvenes) son las que las que consumen cervezas más competitivas y de menor precio. Según cifras de la última Encuesta Nacional de Hogares, dos terceras partes de lo que gastan los mas pobres en bebidas alcohólicas al año, está orientado a la adquisición de bebidas alcohólicas ilegales de alto grado alcohólico.

Es por ello que señalamos que el impuesto específico a la cerveza en función al litro de alcohol, lo que estás haciendo es encarecer el producto para este sector social, que al no tener otra opción, está profundizando su consumo de alcohol ilegal de mayor grado alcohólico.

Lo lógico es que el tributo esté dirigido con mayor incidencia a las cervezas o bebidas alcohólicas de nivel Premium o de nivel intermedio. Jamás a las cervezas de menor precio porque, como se ha indicado, el efecto será contrario al deseado: mayor externalidad para los más pobres y los jóvenes de nuestro país.

Y es que lo que ocurre con un mal diseño de política fiscal aplicado a la cerveza desde mediados del año pasado, es que estamos llevando a nuestros jóvenes a bebidas alcohólicas de mayor grado alcohólico y por tanto de mayor nocividad, y a los pobres a las denominadas “cámaras de gas”.

El Congreso tiene la palabra… ante la testarudez del Ministerio de Economía y Finanzas…