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domingo, 28 de septiembre de 2008

Rafael Correa busca encaminar a su Ecuador hacia el socialismo


"El proyecto de una nueva Constitución Política será sometido hoy a un referendo popular al que han sido llamados a participar 9.7 millones de ecuatorianos. Estos decidirán si aprueban o no una de las piedras angulares con las que el presidente Rafael Correa quiere llevar adelante el socialismo del siglo XXI, senda por la que también van Bolivia y Venezuela."(El Correo)

La historia de un gobierno socialista en el Perú se inicia por los años sesenta. Fueron mas de 10 años de gobierno militar socialista. Como en todas las cosas, esta experiencia tuvo sus cosas buenas – las menos – pero también aspectos negativos que le costaron al país décadas de retraso.

Hoy que se anuncia que Rafael Correa está tratando de dirigir a Ecuador por las sendas del socialismo, me atrevo a contar a nuestros hermanos ecuatorianos parte de la historia del socialismo en el Perú. Espero les sirva para reflexionar acerca de lo que les puede esperar una vez que estén dentro de esta nueva aventura política.

Corrían los años sesenta en el Perú, cuando el General Juan Velasco Alvarado tomó el poder a través de un golpe militar. Con un discurso impregnado de odio y frases reivindicatorias, invocaba una vetusta y trasnochada revolución socialista. Revolución que más tarde condenaría al país, no sólo a más de una década de dictadura militar socialista, sino al más oscuro ostracismo político, económico y social en Latinoamérica.

Las otrora apasionantes historias revolucionarias de Fidel, el Che Guevara y otros ilustres innovadores del pensamiento político socialista en América Latina, venían cayendo en desgracia producto de la sumisión, olvido, y pobreza a la que habían orillado a sus pueblos.

Cuba - cual buque insignia de los movimientos revolucionarios en América Latina - sufría los embargos y bloqueos del gobierno Norteamericano, mientras los objetivos primarios de la revolución se iban desvaneciendo, hasta convertir los vítores y aplausos de inicios de la revolución, en reproches constantes del pueblo.

Rusia también sufría los avatares del impenetrable muro que había tendido en sus fronteras y la de sus aliados, tratando de que nadie ingresara a contaminar la mente de sus súbditos con gritos de libertad y democracia. Por entonces no se daba cuenta que la misma cerca que dejaba afuera a los demás, los encerraba a ellos mismos.

Es casualmente en el momento más débil del socialismo de los sesentas, que el Perú ingresa a destiempo a un periodo revolucionario - impulsado desde los cuarteles militares - expropiando empresas privadas y sustituyendo a las autoridades elegidas democráticamente, por simples y serviles funcionarios designados a dedo.

Cientos de peruanos fueron deportados o torturados en cuarteles militares. Los medios de comunicación fueron confiscados y no había siquiera obituario que antes de ser publicado dejara de pasar por la inspección del imponente aparato militar socialista. Los colegios eran réplicas de los cuarteles hasta en la vestimenta militar de sus alumnos. No se podían adquirir productos importados, ni siquiera medicinas.

Nuestra juventud creció sin escuchar rock o música moderna, pues en cuanto canal de televisión o radio existía, se escuchaba sólo música folklórica o criolla. Era imposible pensar que nuestros niños pudieran ver películas como Harry Potter, la Guerra de las Galaxias o Superman, pues la censura era infranqueable. Se cerró el espacio aéreo al trineo de Papa Noel o Santa Clauss y el nacimiento del niño Jesús fue sustituido por el nacimiento del niño Manuelito, entre otras “perlas revolucionarias”.

A los pocos años de iniciada la revolución velasquista, se comenzó a generar entre la población el mismo descontento popular del pueblo cubano - que en balsas rudimentarias trataba de huir de su país - pues los beneficios de la tan sonada revolución nacionalista peruana no llegaban al ciudadano de a pie. Entonces el dictador socialista de turno - copiando el modelo cubano - impuso restricciones y tendió una red de infidentes a nivel nacional.

Sumidos en esta dictadura socialista - con ropaje de nacionalismo - nadie podía criticar al gobierno sin correr el riesgo de que cualquier vecino lo denunciara y en el acto agentes de inteligencia militar comenzaran a amenazar la integridad de aquél que había cometido el grave delito de ejercer su derecho de opinión.

Recordando esta fase de nuestra historia, la caída del Muro de Berlín, la Perestroika, los Mc Donal´s en Moscú y Cuba, etc, me pregunto cómo es que algunos líderes del Siglo XXI tratan de introducir a sus pueblos en tan arriesgada aventura.

Peruanos, ecuatorianos, venezolanos y bolivianos, debemos meditar bien tantes de tomar decisiones trascendentales como éstas, pues no sólo involucran el futuro de un país, sino el de nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

le falta cosos negativas y positivas