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sábado, 8 de marzo de 2008

AL DESCUBIERTO RED DE APOYO A LAS FARC



La crisis desatada por la muerte de Raúl Reyes, segundo jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en una operación militar colombiana en territorio ecuatoriano, puso al descubierto no sólo aparentes vinculaciones del grupo guerrillero con los gobiernos de Venezuela y Ecuador, sino además una activa y creciente red secreta de apoyo a los rebeldes con células en media docena de países.

Dos días antes de la incursion militar colombiana al campamento de las FARC en Ecuador, concluía en Quito el segundo Congreso de la Coordinadora Continental Bolivariana (CCB), que planeaba tener como orador principal al mismísimo Raúl Reyes y que estuvo dedicado, en buena parte, a procurarle un apoyo estratégico a la guerrilla colombiana.

Decenas de estudiantes y activistas de izquierda de varios países latinoamericanos, entre ellos Venezuela, Perú, Chile y México, se dieron cita en Quito y posteriormente acudieron a visitar el campamento de las FARC en Sucumbíos, en la frontera colombo-ecuatoriana, para recibir entrenamiento guerrillero o conocer personalmente a Reyes.

Cerca de una docena de mexicanos que se encontraban de visita o estaban apoyando activamente al grupo guerrillero, fallecieron como consecuencia de los ataques del 1 de marzo.

Un grupo de izquierdistas peruanos fue detenido cuando regresaba de visitar el campamento y dos jóvenes comunistas chilenos fueron acusados de recibir entrenamiento guerrillero.

La presencia de los mexicanos generó una investigación de la fiscalía de México, mientras que el congreso peruano ordenó indagar un potencial resurgimiento de grupos subversivos que apoyan a las FARC, a raíz de las detenciones de los izquierdistas.

El gobierno de Ecuador informó ayer que continúa la búsqueda de al menos cinco mexicanos que se encontraban en el campamento de las FARC en Sucumbíos, junto a Lucía Morett, también mexicana y sobreviviente del ataque militar colombiano.

La policía ecuatoriana indicó ayer que se estima que unos 15 mexicanos se encontraban en el campamento al momento del ataque, pero se desconoce si lograron escapar o murieron en las explosiones.

Morett, que se recupera de sus heridas en el hospital militar de Quito, ha sido identificada por reportes de prensa en México como el enlace mexicano de las FARC.

Ayer, desde la cubre del Grupo de Río, en Santo Domingo, el presidente mexicano Felipe Calderón dijo que podrían haber muerto dos o más mexicanos en ese ataque.

De acuerdo con versiones oficiales en Quito, los mexicanos eran estudiantes y profesores de la UNAM, pero según fuentes mexicanas, por lo menos dos de los fallecidos, Juan González y su esposa Rita, integraban grupos de apoyo y solidaridad con las FARC que operan en el recinto universitario.

El ministro de seguridad ecuatoriano, Gustavo Larrea, dijo que los mexicanos fallecidos eran alumnos y profesores de la UNAM que realizaban una investigación académica sobre la guerrilla, pero las autoridades universitarias advirtieron que no era posible confirmar tal versión.

Según Tatiana Sule, secretaria general de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, tanto Morett como González, los únicos mexicanos identificados por esa universidad entre quienes se encontraban en el campamento, no tenían asignada ninguna misión académica en el extranjero, reportó la agencia IPS.

En Perú, siete izquierdistas peruanos que regresaban del encuentro internacional bolivariano en la capital ecuatoriana, fueron detenidos por la policía peruana el mismo día del ataque al campamento de las FARC. Los detenidos habrían mantenido contactos con miembros de las FARC, según correos electrónicos encontrados por la policía peruana.

Entre los apresados, en su mayoría mujeres, se encontraban Roque Félix González La Rosa, Damaris Danitza Velasco Huiza, Armida Esperanza Valladares Saba, Melissa Rocío Patiño Hinostroza, Guadalupe Alejandrina Hilario Rivas, María Gabriel Segura y Carmen Mercedes Alfaro Oliveros.

Según el reporte policial, algunos de los detenidos integraban el capítulo peruano de la CCB pero en realidad eran viejos miembros de grupos subversivos como el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru (MRTA), entre ellos Roque González La Rosa y Damaris Velásquez.

"Existen correos y páginas web de las FARC donde hay relación de este grupo subversivo con el MRTA. No vamos a permitir que esta gente genere controversia en nuestra patria'', dijo Octavio Salazar, director general de la policía en Perú.

De acuerdo con Salazar, el grupo está vinculado a un frustrado sabotaje de la embajada de Estados Unidos en Lima descubierto por la policía el año pasado.

Para ampliar las indagaciones sobre la posible reactivación de los grupos subversivos en Perú, las autoridades anunciaron una pesquisa sobre el financiamiento, las operaciones y actividades de las llamadas "Casas Alba'' o de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA).

La solicitud de investigación fue aprobada el jueves por la comisión de Defensa del Congreso peruano, luego que se encontraran suficientes indicios de una potencial "injerencia ideológica y financiera'' del gobierno de Hugo Chávez en Perú a través de las Casas Alba.

El acuerdo para la investigación se produjo luego que el propio presidente Alan García informara sobre la "casi certeza'' que tiene de una intervención extranjera que está teniendo lugar en Perú, aunque no mencionó el origen de esta intervención.

"Se tomarán medidas si continúan actos de complicidad a favor de subversivos, terroristas o agitadores que quieren destruir la democracia en el Perú'', afirmó.

Manuel Olate y Valeska López, dos militantes del Partido Comunista de Chile que aparecieron vistiendo uniformes de camuflaje en fotografías y que fueron acusados por el gobierno colombiano de recibir entrenamiento de las FARC, negaron la versión esta semana en Santiago de Chile y aseguraron que el objetivo de la visita era puramente periodístico.

López y Olate explicaron que debieron viajar por sus propios medios hasta un lugar en el Río Putumayo, en territorio ecuatoriano, y de allí se embarcaron en una canoa y luego hicieron una caminata para llegar al campamento.

Para explicar los atuendos, los izquierdistas dijeron que debido a la intensa lluvia del área, los guerrilleros les facilitaron temporalmente uniformes de combate secos. "Es absurdo, es ridículo, uno no puede tener adiestramiento en una tarde'', indicó Olate, que permaneció junto a López entre el 25 y el 26 de febrero en el campamento.

Detallaron también que no había instalaciones para entrenamiento masivo en el campamento y que había un máximo de 45 guerrilleros en el lugar.

Elnuevoherald.com

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